A las once y pico de la mañana estaba el cielo algo despejado. Después de muchos días de intensos chubascos, viento, frio, noches muy largas y jornadas laborales de más de 10 horas encerrado en un edificio sin ventanas. Me apeteció ir a correr. Hace dos meses que mi rodilla izquierda puso freno a este estupendo ejercicio. Salí muy suave y con algo de miedo a una posible recaída. Hasta los 13 minutos de ejercicio no noté ninguna molestia. En ese momento dude si parar, dar vuelta o continuar suave. Opte por lo último. No volví a tener problemas. Hace casi una hora que deje de correr y no tengo más que una levísima molestia. Hice el circuito habitual en Vilariño en 33 minutos todos ellos aeróbicos. La media de pulsaciones fue de 123 y la máxima 138.

Un buen comienzo de año.

Archivo Correr.

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