Posts Tagged “Anécdotas en la librería”

Estuve dudando si etiquetar esta entrada en  Anécdotas de amigos o en Anécdotas de la librería y, después de darle varias vueltas he decidido hacerlo aquí.

Un grito se llevó la paz del mediodía en  librería: “Sinvergüenza”. Era un señor en edad de jubilación (aproximadamente),  bajaba por las escaleras que llegan hasta librería y de ahí derivan al parking. El señor venía del pasillo que separa la papelería de la boutique de Carolina Herrera. Subí raudo para satisfacer mi curiosidad. El hombre quería devolver un bolso, lo traía en la mano, sin envoltorio, según la vendedora era un bolso usado. Me extrañé y la vendedora me contó que ya había estado la hija el día anterior intentando devolver el bolso y tampoco. Me extrañé todavía más. Resulta que anteriormente a todo esto la que quiso devolver el bolso fue la esposa y madre, lo traía en la mano, sin envoltorio:

-Buenas tarde, vengo a devolver este bolso, espere un minuto que quito las cosas-la señora abrió el bolso y, sin inmutarse, como si fuera la cosa más normal del mundo fue quitando la billetera y todo lo que allí tenía.

-¡Pero señora!, no le puedo hacer un abono de una mercancía usada.

-Como que usada, he metido las cosas dentro para venir del coche hasta aquí… de usado nada.

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La imagen la he robado de Internet y pertenece a otro modelo.

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Esta no es una anécdota de la librería, pero casi, por varios motivos, por cercanía y por estar yo presente. Me explico.

El estanco está, por motivos provisionales de distribución de espacio embutido dentro de la librería, aunque es un departamento aparte con su propia autonomía.

Hace unos días nos pasó lo siguiente: la compañera que estaba en esos momentos de estanquera me pidió que la ayudara con la operativa de cobro, pues el cliente quería pagar con dos tarjetas distintas de crédito y no sabía. Yo tampoco, es muy raro que se de esa situación en la librería, eso es más bien cosa de joyería o de departamentos con operaciones de alto precio.

Todos nos preguntamos lo mismo, ¿A que sí? ¿A cuánto asciende la operación de esa venta e en el estanco para tener que pagar con dos tarjetas de crédito?

1.95 euros es la respuesta. Una bolsa de tabaco de liar. Pero eso no es todo, ante mi extrañeza mi compañera me dijo que el mismo señor ya quiso pagar unos días antes 10 céntimos con tarjeta y el resto en efectivo.

 

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En esta anécdota el título del libro no es importante, tampoco lo es la autora. Le ocurrió a mi compañera Milady y fue como sigue:

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Más anécdotas en Busco un libro…

 

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