Mi mujer y yo estábamos sentados a la mesa en la reunión de mis excompañeros/as de universidad. Yo contemplaba a una mujer sentada en una mesa vecina, totalmente borracha que se mecía con su bebida en la mano.
Mi mujer me preguntó: – ¿La conoces? – Sí -suspiré-, es mi ex-novia. Supe que se dio a la bebida cuando nos separamos hace algunos años y me dijeron que nunca más estuvo sobria. – ¡Dios mío! – exclamó mi mujer ¡Quién diría que una persona puede celebrar algo durante tanto tiempo!
Moraleja : Siempre hay dos maneras de ver las cosas…
Recibido por correo. Gracias Manolo.


















Entradas (RSS)
MUY BUENO………….CLARO QUE EL MARIDO SE QUEDARÍA “CORTAO” AL VER LO POCO QUE LE VALORABA SU ESPOSA
Pobre marido