Yo se lo dejo aquí y ella después lo recoge ¡vale!
Escrito por Toupeiro en ANECDOTAS DE LIBROS Y LIBRERIAS
Estaba yo en caja rematando una venta cuando la oí: … se lo decimos a este señor que lo conozco de vista… yo se lo dejo aquí y ella después lo recoge ¡vale!
Tardé unos segundos en darme cuenta que se dirigía a mí; estaba hablando conmigo, aunque yo estaba pendiente del cliente al que aún no había acabado de atender.
-Perdóneme señora pero no me he enterado de lo que me decía.
-Le decía que cuando acabe el libro que estoy leyendo se lo traeré aquí y se lo dejaré a usted para que luego lo recoja aquí mi amiga.
-Lo siento pero no puede ser -le contesté sin salir de mi perplejidad.-En esta empresa existen ciertas normas que no me puedo saltar.
-Era una opción más, no pasa nada –me dijo, y se fueron como vinieron, las dos hablando pero sin interesarse para nada por la mercancía que tenemos a la venta.











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Un saludo
pues no entiendo porque no se lo podía dar ella a su amiga directamente…
respecto a lo de la Transpirenaica en bici… no sé no sé… o estás muy pero que muy en forma o no sé yo porque hay mucho kilómetro que andar, Toupe.
biquiños,
Gente curiosa. Habían desarrollado un plan que debía parecerles a las dos tan lógico. Para eso estamos, para hacernos favores ¿o no? Pero…si lo piensas bien, quizás, tenía una cierta lógica. La señora A estaba leyendo un libro que no quería prestar a la señora B porque prestar libros traía mala suerte (los libros prestados nunca vuelven a su dueño). Si lo dejaba en la librería tenía un testigo de que lo había prestado ¿no es así? así que podía reclamarlo sin que la señora B pudiera negar que lo había recibido. El plan era genial y la señora A era muy desconfiada.
Leodegundia, has dado en el clavo.
Aldabra, no se lo pregunté, supongo que por incompatibilidad de horarios y que no tienen otro sitio mejor, una cafetería por ejemplo.
En varias etapas y sin prisas. Una ilusión útopica como muchas otras.
frsnziska, las bibliotecarias se morirán de aburrimiento