-Hola campeón, búscame estos libros -acto seguido me entrega un papel con varios títulos y, con una leve sonrisa que le ilumina el rostro, me dice- tic, tac, tic, tac -como si me pusiera un cronometro a ver cuánto tardo. Lo conozco de vista, pero no sé quién es. ¡Prudencia! es lo primero que se me ocurre. Seguirle la broma, de momento, a ver como sigue la cosa. -Pendientes de Tous ¡Vaya pija de mierda! -le dice a Peggy que se acercaba por allí cargada de libros. Ella puso una cara de no saber qué hacer, se lo toma a coña y se va a por más libros, siguiendo con su tarea. -Aquí falta sentido del humor, estamos a día 27 y ¿Todavía no habéis cobrado?-sigue con sus bromas dirigiéndose a mí y a otra compañera que por allí pasaba. -Tus eres el único que estás siempre de buen humor -me dice. Yo estaba deseando darle la contestación que se merecía por entrar con esas confianzas y esas coñas, pero aguanté porque no sabía muy bien con quien estaba hablando ni cuáles serían las consecuencias. Son gajes del oficio. Dios dame paciencia.











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La verdad es que siempre he pensado que en el trato con el público (yo también he trabajado con él) hay que tener paciencia, pero llevo mejor tolerar a los atolondrados, a los despistados, a los un poquito “cortos”, etc. pero me parece más dificil tolerar a los que se dan de graciosos, sin conocerte, y que sus bromas consistan en utilizar un plano de superioridad como lo del relojito, o de descalificación o insulto. Eso no es sentido del humor, eso es sandez, amén de cretinez.
Si, hay que tener mucha paciencia.
Bueno, yo te mando un besito y un abrazo para compensar.
No veas que paciencia hay que tener no’ gracias por tu respuesta sobre el libro que te pregunté..Lo busco aqui en málaga…feliz fin de semana…
A veces querrás
y
Chela, lo que pero llevo es soportar la prepotencia y chulería.
Otro para tí.
alijodos, ¡Málaga! bonita tierra, estupendo clima, gentes muy divertidas. Feliz para ti también.
Nico, efectivamente, más de una vez he sentido ciertos impulsos primitivos
A mín dáseme ben facer como que esta xente é transparente,é dicir,aténdoos pero ignóroos ao mesmo tempo.Como dicía miña avoa,non hai maior desprecio ca non dar aprecio.
O mismiño que fago eu.