Archivo de enero 2016

Soy miope y astigmático desde hace muchos años.  Desde hace relativamente pocos  también padezco de presbicia, la cual va en aumento. Por eso necesito cambiar de lentes cada pocos años. Ahora mismo estoy en una fase que me cuesta leer con gafas; sin embargo de cerca, de muy cerca puedo leer bastante bien, letras muy pequeñas, con el libro o lo que sea casi pegado a la nariz; pero muy mal con gafas a una distancia normal.

Mi compañera Angie solo padece de presbicia además de ser un poco despistada y olvidarse las gafas, a veces.

Hay códigos de barras que fallan –no sé por qué- cuando se pasan por el escáner. Algunos son una lata porque tienen muchos números, muy pequeños.

Coincidencias.

Angie se olvidó las gafas.

El lector se negaba a leer ese código.

Eran números muy pequeños.

Yo estaba cerca.

_Toupeiro, por favor, me puedes dictar estos números… que me he dejado las gafas, jeje.

-Claro-estábamos los dos en línea de cajas, cada uno enfrentado con una clienta. Angie estirando los brazos todo lo que le daban no conseguía leer el código en cuestión.

Me lo pasó.

Cogí el libro y actué, como siempre, pegándolo a la nariz y leyendo por encima de las gafas: 9788433366…. Le iba dictando.

Con el rabillo del ojo observo a la chica a la que atendía mi compañera. Sonriendo, sin disimular. La escena era patética: una no lee sin gafas y el otro no lee con ellas.

La otra chica, a la que estaba atendiendo yo, también se descojonaba de la risa.  Tengo bastante sentido del humor y, debería reírme también; sería lo normal en mí en esos casos;  pero, no sé muy bien por qué motivo, me sonrojé y no hice ningún comentario. Luego me arrepentí de no haberle sacado punta a esa situación.

A la hora de la comida se lo conté a mis compañeros de mesa y nos echamos unas risas.

 

 

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Con todo el lío que tuvimos en la campaña navidad-reyes no tuve tiempo de ver el catalogo de novedades de las principales editoriales para el mes de Enero, por eso no me sonaba de nada este titulo. Además, como hace tiempo ya que están de moda los  libros para fabricar pan casero, mi mente empezó a naufragar entre los múltiples títulos y autores de libros sobre la elaboración de este estupendo alimento.
Pan de canela con un toque de limón… o algo así, me pedía el cliente. El algo así a mi me lleva directamente al buscador de Google, porque la experiencia me dice que puedo tener más probabilidades de encontrarlo. Probé varios tipos de panes con toques de especies y frutas variadas, pero nada, no conseguí localizar el dichoso libro. Menos mal que Peggy, mi compañera, que estaba cerca atendiendo a otra persona y con la antena puesta, se dio cuenta y conseguimos localizarlo; y pude informar al cliente del titulo exacto y de que sale a la venta el 26 de Enero. (esto fue hace más de una semana).

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